Cuando se menciona la palabra squirt, la imagen que viene inmediatamente a la mente es la de la mujer fuente. Tema de fantasía, ampliamente mediático y estudiado, simboliza desde hace tiempo la eyaculación femenina espectacular. Sin embargo, las mujeres no son las únicas que saben squirtar. La ciencia lo confirma: los hombres también pueden ser fuente, y no se trata en absoluto de un mito.
Comprender el squirt masculino
El término inglés squirt significa «chorro» o «salpicadura». En el contexto sexual, hace referencia a la emisión, por el aparato genital, de un líquido claro o blanquecino, distinto del semen. El squirting designa más bien la práctica o el conjunto de técnicas que permiten esta emisión.
En el hombre, este líquido no proviene de las glándulas seminales, sino de la vejiga, y su expulsión está relacionada con contracciones específicas de la próstata y de los músculos pélvicos. A diferencia del orgasmo eyaculatorio, el squirt masculino no necesariamente va acompañado de un orgasmo, aunque puede proporcionar un placer intenso.
La mujer fuente ya ha sido analizada en numerosas ocasiones, y se estima que entre un 10 % y un 40 % de las mujeres han experimentado el squirt al menos una vez. En ellas, la emisión del chorro proviene principalmente de secreciones de las glándulas de Skene, aunque su composición exacta sigue siendo objeto de debate…
En el hombre, en cambio, el fenómeno es mucho menos conocido y bastante menos mediático. La poca información existente circula principalmente en blogs especializados o en vídeos X bajo los términos male squirt o squirting male.
Hombre fuente: el estudio que confirma su existencia
En 2018, unos investigadores japoneses llevaron a cabo el primer estudio científico sobre el tema. Un voluntario, capaz de squirtar con facilidad, aceptó someterse a una ecografía endorrectal durante la experiencia. Los médicos observaron una fuerte contracción de la próstata y de los músculos pélvicos, seguida del paso del líquido desde la vejiga hacia la uretra prostática.
Veredicto científico: en el hombre, el líquido expulsado durante el squirt es, efectivamente, orina expulsada de manera voluntaria o refleja.
El papel de la próstata
La próstata, una glándula situada justo delante del recto, juega un papel esencial en el fenómeno del squirt masculino. Durante la excitación sexual, interviene en la contracción muscular que impulsa el líquido desde la vejiga hacia el exterior. Este mecanismo puede desencadenarse mediante ciertas técnicas de masturbación, con el uso de juguetes eróticos o gracias a la estimulación realizada por la pareja.
¿Se puede aprender a ser un hombre fuente?
Sí, pero requiere paciencia. La mayoría de los testimonios hablan de varios meses de entrenamiento antes de lograrlo. Las sensaciones evolucionan con la práctica: al principio una fuerte necesidad de orinar, seguida de la relajación que permite la expulsión del chorro.
Los hombres que experimentan el squirt masculino describen una sensación incontrolable de orinar, seguida de una liberación intensa y euforizante. Sin embargo, el squirt no sustituye al orgasmo eyaculatorio: las sensaciones son diferentes, menos centradas en la subida orgásmica y más en la descarga y el abandono.
Algunas técnicas compartidas por los adeptos
1. Masturbación circular
Este método suele mencionarse como uno de los más eficaces para aprender a squirtar. Consiste en rodear el glande con la palma de la mano y realizar movimientos circulares continuos.
La clave está en la presión: lo bastante firme para estimular intensamente, pero nunca hasta el punto de causar dolor.
A medida que avanza la estimulación, puede aparecer una sensación de ganas de orinar: esa es la señal de que se está cerca del objetivo. En ese momento, no hay que interrumpir el movimiento. Conviene continuar hasta que el cuerpo libere el líquido. Algunos hombres fuente prefieren practicar esta técnica sentados o en cuclillas, ya que esa postura relaja más la pelvis y facilita la expulsión del chorro.
2. Después de la eyaculación
Muchos testimonios señalan que el squirt masculino resulta más fácil de provocar justo después de un orgasmo clásico. La explicación probable es que la eyaculación libera las tensiones físicas y mentales, lo que vuelve más flexibles los músculos pélvicos y más receptiva la próstata.
Para probar este método, conviene dejar pasar uno o dos minutos después de haber gozado, y luego retomar una estimulación suave pero continua, insistiendo en el glande y el frenillo. La sensación de ganas de orinar debería aparecer rápidamente, desencadenando el chorro.
3. Uso de juguetes sexuales
Para algunos, los juguetes sexuales ofrecen un control más preciso que la estimulación manual. Las vaginas artificiales o masturbadores masculinos generan una presión uniforme alrededor del pene, lo que facilita la aparición de la sensación de relajación necesaria para el squirt. Otros prefieren los estimuladores prostáticos, que actúan directamente sobre la zona responsable de las contracciones relacionadas con el chorro.
Lo ideal es combinar la estimulación externa e interna para maximizar las posibilidades de éxito.
4. En pareja
Vivir esta experiencia a dos puede ser tanto excitante como más eficaz.
Algunas parejas utilizan la boca y la lengua para estimular el glande con pequeños círculos lentos, mientras aplican con la mano una presión rítmica sobre el pene. La estimulación simultánea de otras zonas erógenas (perineo, pezones, punto P interno a través de la próstata) multiplica la excitación y favorece la relajación muscular.
Precauciones y límites
Aunque el hombre fuente puede ser una experiencia excitante, no está exenta de riesgos. Algunos testimonios mencionan una disminución temporal de la sensibilidad del glande, irritaciones e incluso una bajada de la libido tras un uso repetido. La regla de oro es clara: ¡detente inmediatamente si sientes incomodidad!
Hombre fuente: lo que hay que recordar
El fenómeno del hombre fuente sigue siendo poco visible en los medios, pero merece ser conocido por lo que es: una faceta poco explorada de la sexualidad masculina, validada por la ciencia. Con paciencia, curiosidad y seguridad, es posible aprender a squirtar, en solitario o en pareja. Y sobre todo, recuerda algo esencial: el placer no se limita al orgasmo clásico… también puede pasar por sensaciones inéditas y sorprendentes.










